28.12.07

Migraciones y navegación animal


En primavera y en otoño, las especies migratorias viajan hacia una meta remota y definida.
Para emigrar a través del globo las aves y otros animales utilizan información del Sol, la Luna y las estrellas, así como del campo magnético terrestre. Se sirven también de sensores internos que controlan su postura y movimiento, amén de un reloj biológico endógeno que sincronizan con el solar.


Recordar que no sólo emigran las aves, son muchos grupos zoológicos los que realizan migraciones,
El caribú, en los bosques canadienses, el ñu y otros mamíferos de las sabanas africanas, los sapos y tritones en los cursos de agua, las ballenas, salmones y langostas en los mares y miríadas de aves e insectos en el aire; todos navegan largas distancias; siguen el mismo recorrido, año tras año, a lo largo de cientos y miles de kilómetros



En un reciente artículo publicado en Investigación y Ciencia (Diciembre 2007) - Navegación animal - MªLuisa Fanjul y Aldi de Oyarzábal - se revisan los diferentes mecanismos que utilizan los animales para:

1.- determinar el momento adecuado de iniciar la migración
2.- determinar el destino conveniente
3.- la dirección del trayecto a seguir
4.- ajustar y mantener la dirección establecida.

Determinados genes controlan el comportamiento migratorio e incluso la dirección de la migración.

Numerosos animales poseen la capacidad de construir mapas sensoriales, de mayor o menor complejidad, que les ayudan a orientarse (brújulas y cronómetros biológicos). En algunos casos esos mapas sensoriales se basan casi exclusivamente en la sensibilidad magnética de las diferentes especies pero en otros casos esos mapas sensoriales se basan en el movimiento que produce el viento, el agua (p.e. las corrientes marinas) o demás fenómenos ambientales, más o menos constantes.

Las referencias celestes, sobre todo el Sol, son un elemento importante en la navegación animal, numerosos insectos y aves orientan su desplazamiento a partir de la posición del Sol.

Como la posición de astro varía a lo largo del día y del año, para utilizar este referente son necesarios mecanismos fisiológicos que nos permitan medir el tiempo, esos mecanismos fisiológicos es lo que se conoce como relojes biológicos; su localización anatómica se conoce en algunas especies (por ejemplo en los mamíferos se localizan en el núcleo supraquiasmático).

Sincronizando los relojes biológicos (= relojes internos = relojes endógenos) con el reloj solar se podrán hacer las correcciones necesarias a la hora de utilizar el Sol como referente en la dirección del desplazamiento, o se podrá establecer el momento del año adecuado para prepararse o llevar a cabo la migración.

Los relojes biológicos se sincronizan con el reloj solar mediante la información que proporcionan los ciclos ambientales asociados a la rotación o la traslación terrestre (por ejemplo horas luz-oscuridad) . Por su parte estos relojes biológicos controlan determinadas funciones del organismo, por ejemplo la producción de ciertas hormonas que pondrán en marcha determinados mecanismos relacionados directa o indirectamente con los fenómenos migratorios.

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